
La vida tiene muchos caminos. Pero ya estoy aquí de nuevo. Ya estoy en casa. En mi balcón. Con vosotros.
Los viajes, los interiores y los físicos, te abren ojos que antes no tenías... Os veo la sonrisa, y no, no me refería a "ese" ojo. Los viajes te ponen delante realidades desconocidas y, en mayor o menor medida, te cambian la vida.
Un amigo me dice que yo siempre ando comparándolo todo. Y es cierto. Yo mido la vida por contraste con la muerte. No hay guapo, si no hay un feo con quien compararlo. No puede haber amor, si no ha habido desamor. Las comparaciones no son odiosas, son la herramienta que tenemos para poner cada cosa en su sitio. La vida no deja de ser matemáticas subjetivas donde 1 + 1 no siempre suman 2 y la función de la vida se acota entre lo que elegimos y lo que nos viene impuesto.
Las gitanas que leen la mano son genios matemáticos que saben interpretar las líneas de la mano como si fuesen funciones complejas.
Los amores perdidos son las
asíntotas de la vida,
aquello que no cae, y que nunca se termina de cruzar en tu camino pero que te sigue hasta el infinito. Toda la vida.
La vida es una
sucesión implícita de acontecimientos que definen lo que serás mañana en función de lo que fuiste ayer. Tu futuro es tu pasado.
Bienvenidos de nuevo a mi balcón. Gracias por ser mi presente.