
Últimamente me pasan cosas que me están haciendo pensar que me estoy haciendo viejo. Esto de hacerse viejo es una putadilla gorda, aunque como por ahora no han inventado nada mejor habrá que aguantarse y saber llevarlo con dignidad. Peor es no llegar a viejo.
Lo primero que me pasó para que esté dándole vueltas a la cabeza sobre el tema de hacerse mayor es que el sábado me fui de la
"Z" antes de que cerraran porque estaba cansado. Eso no me había pasado nunca, incluso teniendo que trabajar el sábado he aguantado en ese antro hasta la hora del cierre.
Otra cosa que da que pensar me pasó ayer mismo. Después de comer puse la cafetera como hace todo hijo de vecino. Subió el café, brop, brop, brop. Con su aroma, muy bueno por cierto. La boca empezó a salivar pensando en el sabor del oro negro que acababa de preparar. Cogí la cafetera con ansia, tanta, que el líquido escurrió por el asa abrasándome los dedicos con su hirviente contenido. Lo que hizo que soltase la cafetera, mientras exclamaba un
"mecagoentodo", desparramando el café por toda la cocina. Después de unos cuantos juramentos más tocó limpiar todo y, lo peor de todo, es que me quedé sin café.
Pero la evidencia más clara de que me estoy haciendo viejo me ha pasado esta misma mañana. Estaba yo muy contento porque había arriesgado mi vida preparando una cafetera para el desayuno y todo había salido bien. El café en su punto, sin quemaduras de primer grado en ninguna parte de mi cuerpo. Vamos, una maravilla. Animado por el vigor conseguido por la ingesta de la negra poción mágica, que para ellos querrían los mismísimos Axteris y Obelix, me he dirigido al garaje a por mi motillo, como hago cada mañana desde años. Y...¡Sorpresa! La moto no estaba en su plaza. No sabéis la de culebras, calveras, letras chinas y bombas que han salido de mi boca. Me han mangado la moto. Serán hijos de satanás. Cabritos, chorizos, gente de mal vivir. Llevaba yo quince minutos jurando cuando me he fijado que en la columna del garaje no había un cartel que rezaba
"dejen los coches en sus plazas, no dejan salir a las motos" en el cual me había llamado la atención ayer porque no lo había visto nunca. Me he fijado en los coches de mi alrededor. Sí, efectivamente estaba en mi planta. He mirado la moto que tenía delante. Era, sin duda, la que aparca siempre al lado de la mía y no la que había visto yo ayer y me había hecho pensar
"pedazo de motarra que se ha comprado este pavo". Así, uniendo cabos, he llegado a la conclusión de que había dejado la moto en otra planta. He subido a la segunda planta y ahí estaba la motarra gorda, el cartel de la columna y junto a ellos mi querida motoreta. Y ahí es cuando he pensado que me estoy haciendo viejo.

O será simplemente.....que soy gilipollas, como éste.