El glamour nace, se hace o se compra en el Super?

sábado, 20 de junio de 2009

El beso de tu vida


¿Sabéis cuál es el mejor beso de vuestra vida?
No, no es el primero. Ni tampoco el beso un millón.
No es el más largo. Ni el más corto.
No es el más profundo. Ni el más suave.
No es el más sabio. Ni el más torpe.
El mejor beso de tu vida será ese que no des.
Ese que te mueres por dar y recibir pero nunca termina de llegar.
Tal vez jamás llegue. Pero estará ahí. Latente. Para siempre.

El morbo es eso. El camino. La espera. La caza. El juego...
El sexo es sólo la guinda del pastel. Pero no la mejor parte. Sólo el final.
El punto de inflexión donde la excitación intelectual se convierte en física.

sábado, 13 de junio de 2009

Música de la vida



Al ver el título del post de la Gata Lola me he acordado de una canción, de igual nombre, de Igor Paskual. Músico al que yo, por mi incultura musical, desconocía. Tal vez soy demasiado cerrado para mis gustos musicales y me cuesta demasiado escuchar cosas nuevas. Seguramente, también hay que decirlo, porque la mayor parte de las veces resultan ser una puta (¿se puede decir puta en el badil?, hace tanto que no escribía que ya no lo recuerdo) mierda. Bueno. pero eso es otra historia.

El caso es que hay a mi alrededor personas con mas conocimiento musical que yo y me llevaron a ver a este caballero, exguitarrista de Loquillo. Pero ya sabemos todos que el Loco no debe tener un carácter fácil de llevar y se ve que no acabaron muy bien, pero eso también es otra historia.

Como decía antes, el caso el que me pareció muy bueno. No tanto por su música, que también, sino mas por sus letras. Cada una de sus canciones tenían algo con lo que te podías sentir identificado. Canciones que hablan de amores imposibles, de fracasos, de soledad, de cosas que no son lo que parece, de tristeza bien llevada.

Así que si tenéis oportunidad de verlo no dudéis en hacerlo, y si esa oportunidad no surgiese, al menos escuchar algo de él. Creo que no os dejará indiferentes. Escucha y no me niegues que no te has sentido alguna vez así.


"Bebemos"-Igor Paskual

viernes, 12 de junio de 2009

Bipolares


Pero qué reinas somos. Entre unas y otras juntamos historias para todos los gustos… aunque no para todos los públicos.
Llegados a cierto punto de frikismo, una necesita tener amigas así. Como tú. ¿Para qué? Para sobrevivir. Para saber que no eres la única. Para compartir lo aprendido, a veces a base de ostias, y convertirlo en anécdotas risibles. Para reírte de la vida, del trabajo, de los hombres y hasta de tu propia sombra… ¿por qué no?

Y es que nos gustan los retos. Lo que traducido al mundo real viene a ser algo así como que los tíos que nos ponen son aquellos que potencialmente pueden jodernos la vida. Y nos la joden, sí señor. Pero, ¿qué le vamos a hacer? Cada una es como es. También las habrá de las que les gustan dóciles y cariñosos. El típico “sí-cariño-lo-que-tu-digas-de-toda-la-vida” . Digo yo.
Pero no a mi. Ni siquiera por probar. Si no hay lucha, no hay victoria. Y si no hay victoria, no hay emoción. Y si no hay emoción, no me interesa.
Lo se. El arte de la guerra aplicado a las relaciones personales ya no se lleva. Ahora lo que vende la Cosmopolitan son las relaciones maduras, igualitarias, en las que él ayuda en casa y tú siempre llegas al orgasmo en una noche de pétalos de rosa y caricias sin fin… Pues mira no! A mi lo que me gusta es el barro. El juego. El tira y afloja. El sexo morboso y guarrete de ese que, cuando te viene a la mente un recuerdo, te recorre un escalofrío todo el cuerpo.

Yo quiero igualdad. Pero no de esa blanda y pastelosa. Quiero igualdad forjada en respeto, no en laxitud.

Ser mujer no es fácil. Duele. La gran mayoría de las mujeres tenemos una conducta bipolar fraguada en conductas sociales castrantes y milenarias y en una nueva ola de independentismo exacerbado.

Y ni tanto, ni tan calvo, señoras. Yo como mujer de hoy, me siento más cerca de la figura del hombre de ayer. Independiente, sexualmente activa, socialmente desinhibida, potencialmente peligrosa… Pero, aunque me fastidie reconocerlo, tengo un alter ego pavisoso que me obliga a querer salvar al mundo y más concretamente al hombre que ayer cayó en mis redes de femme fatale. Como os lo cuento.


¡Mierda de hormonas!

martes, 2 de junio de 2009

De hombres y mujeres

Últimamente el tema de los hombres y las mujeres irrumpe en mi vida (y en mi email) con gran fuerza. Será la primavera, digo yo. O que la política ya no levanta pasiones como antes.

Últimamente los O.R.N.I.S. oscenses y foráneos están desconocidos. Por educados. Por valientes. Por pícaros. Por…(y jamás pensé que llegaría el día en que diría semejante cosa) interesantes!

Últimamente he de confesar que mi vida personal está llena de posibilidades interesantes… y alguna interesada, claro. De esas nunca faltan. Pero yo, me dejo querer.
Y es que a veces la vida te da de comer más de lo que puedes masticar. Pero, ¿a quién le amarga un dulce?
Siempre resulta agradable tener con quién jugar al juego de las diferencias. Porque amigas (y amigos), hombres y mujeres somos distintos. Tanto, que a veces duele.

Últimamente la vida me trata bien y me enseña que no es necesario comprar voluntades cuando tienes tantas regaladas al alcance de la mano ¿Para qué ir siempre contracorriente? ¿Por qué creemos que es mejor lo que nos cuesta sangre, sudor y lágrimas que lo que se nos entrega dócilmente? La lucha puede ser más interesante, eso es cierto, pero lo que encuentras tras la conquista no tiene por qué ser amor. Y aunque lo fuera… ¿quién nos lo garantiza?
Nadie nos cuenta cómo sigue la película cuando al fin, uno de los protagonistas gana la guerra y conquista al rival. Después de tantas vicisitudes, de tanta lucha, de tanto esfuerzo… se produce el gran momento: El beso de película. Ohhhhhh… qué cuqui!
Pero y después, ¿qué? ¿Quién se cree ya eso de que fueron felices y comieron perdices?
La conquista, bien entendida, debería ser un juego, no una guerra. Y la diferencia es que en el juego ganan todos, pero en la guerra todos perdemos.

Últimamente me noto distinta. Será que soy distinta.
La Gata ha vuelto… ¿quién quiere jugar?