Empezaremos por la más divertida. Mi fin de semana en Huesca. Como muchos de vosotros sabréis ya, este fin de semana he tenido el placer de pasarlo en Huesqueta ya que nuestra querida Relinda celebraba su vigésimosegundo cumpleaños (o por ahí).

Fue una velada muy agradable donde la Relinda demostró ser una gran anfitriona ofreciéndonos manjares dignos de un sultán. Y después de comer unos mojitos bien fresquitos y ricos ricos de los que dimos buena cuenta, algunas más que otros. Después un bañito, mojito en mano, en el jacuzzi de la terraza. Bueno en realidad era una piscina hinchable de esas de los niños con patitos de goma y todo, pero como nos tiramos pedos dentro aquello no veas que burbujas sacaba. Lo de los pedos es mentira, pero no sería por ganas. Pero me pareció feo al estar rodeado de tanta señorita y como con el otro hombre que había yo no me metó en la piscina-jacuzzi ni de coña que no veas como asustaba el tío, y eso que era muy calladito, pasé de hacer burbujitas. Una vez que saciamos el estómago llegó la hora de darle al cuerpo un poco de vicio en forma de cubatas, música y bares de mala muerte.
A lo largo de la noche tuve la suerte de conocer a bastantes de vosotros. A Pei, al que fue un verdadero placer saludar y del que tan bien he oído hablar a todas las glamurosas. A Pistols, el cual se llevó una pequeña decepción al descubrir que Dani Badil no era un tío guapo y fuerte de dos metros de altura sino sólo un tipejo cualquiera o incluso peor. A Dina, con la que no hablé demasiado al estar ocupada. A la Maru, ahogando su depresión postvacacional y sus nervios anteriores a un examen en cerveza. Qué tal fue, reina?
Al final de la noche nos llevamos una desilusión cuando la Peque y yo fuimos a comer un pincho de tortilla del Brasil, que es toda una institución en Huesca, y encontramos sus puertas cerradas. Así que nos fuimos a dormir la mona. Bueno yo, que la Peque se quedó asaltando la nevera.
Sigamos por la más esperada. Ese partido de semifinales de la copa de europa entre España y Rusia. Tengo que reconocer que no tenía ninguna confianza en que nuestros chicos ganasen a Italia y nuestra selección llegase a semifinales de tan prestigioso torneo.

Ahora después de derrotar a los spaghetti me he dejado abordar por la histeria colectiva que sufre nuestro país y pienso que cualquier cosa puede ser posible. Que tal vez, después de tantos años de decepciones, sea este el año en el que consigamos ganar algo (y no solo amigos como solíamos hacer). Pero para eso habrá que derrotar a Rusia y luego a Alemania o Turquía. Y eso no va a ser fácil, pero sí posible. Y convencido estoy cuando lanzo al aire este grito de guerra (patético, sea dicho de paso) que nos hay endiñado esta vez. ¡PODEMOSSSS!
Ahora la más musical. El concierto de Bob Dylan de este lunes. No soy un super fan de Dylan pero gustarme me gusta y hay que reconocer que es uno de los grandes de la música. Y además por ese precio (8 euros), ¿quien se va a quedar sin ver a una leyenda viva como lo es él.

Algunas veces era difícil reconocer las canciones ya que al cantarlas en directo las cambia tanto que la canción parece ser otra, pero el tío demostró estar en buena forma musical. Y como la mayoría del público era ya entrado en años, y por lo tanto muy tranquilito, no tuvimos muchos problemas para coger una buena posición cerca del escenario. Sobre todo para un tío como yo acostumbrado a bregar con melenudos en los conciertos de mis amados Barón Rojo.>
Y para terminar la más aburrida. Estaremos de crisis, no habrá pasta pa ná, el cabrón de mi jefe dice que no se vende una mierda y no me puede subir el sueldo. Pero a mi se me acumulan las facturas en la mesa y no me da tiempo a meterlas en el ordenador porque no deja de entrarme gente a la tienda.

Vaya mesecico llevo. Lo malo es que eso no se ve reflejado económicamente en mi nómina y eso me jode. Menos mal que ya va quedando menos para esas merecidas vacaciones en las que al fin podré descansar en ese paradisiaco lugar llamado Zaragoza, porque en mi bolsillo SÍ existe crisis.






